
Douglas Alvarado [Image by: MM/latino.ch] |
A los 18 años, y con el debido carnet de conducir, ya
contaba con un auto que hacía de taxi allá en Barquisimeto, su ciudad natal
en Venezuela. Hoy en día, en Suiza y apenas pasados los treinta, cuenta con
una flota de autos de lujo.
Las piezas de su flota son deslumbrantes limosinas,
elegantes Mercedes SClass, prácticos Mini Buses hasta espaciosos Autocars.
Douglas Alvarado y su Firma Limolux, es una indudable muestra de un joven
latinoamericano con claro sentido de superación.
Se podría decir, mesuradamente, que es otro de los pocos latinos que está
consiguiendo objetivos trazados a base de esfuerzo y férrea voluntad. No es
fácil, menos hoy en día, abrirse paso en un negocio propio. Es un desafío y
más de uno se ha quedado en el camino. Pero aún así, siguen apareciendo,
para regocijo nuestro, personas, jóvenes sobre todo, que se aventuran en
ubicarse por sus propios medios; y lo ejemplar es que lo consiguen, dejando
con ello bien claro, que los latinoamericanos sabemos -siempre que nos
decidamos- triunfar en cualquier parte del mundo.
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Una de las limosinas de Douglas
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A Douglas le caracteriza algo muy sencillo, pero muy particular al mismo
tiempo. Le encantan los autos. A todos los masculinos lo que más nos gusta
de pequeños, es tener y jugar con un auto. En Douglas, esta afición ya era
algo muy particular en su niñez. Le encantaban tanto los autos, que los
armaba y desarmaba, sería ello que más tarde lo llevó a estudiar Mecánica
Automotriz y adquirirse su primer auto de verdad. Un destartalado Ford que
lo utilizó como taxi, pero que le sirvió de punto de partida para llegar a
tener, él y su familia, una flota de cerca de 40 taxis en Barquisimeto.
Esta definida inclinación por los autos, lo portó con su equipaje cuando
vino a residir a Suiza, aquí a Zürich. A mediados del 2002, le dan luz verde
a Limolux AG, su firma de automóviles de lujo para servicios exclusivos como,
matrimonios, paseos turísticos por la ciudad, cumpleaños y cualquier otra
particular ocasión que soliciten gente con gustos y aficiones singulares.
Esto, en lo que se refiere a servicios de ocio y ocasiones especiales,
porque Limolux, tiene también otro rubro, la de servicios de tinte Oficial,
como las reuniones anuales que se celebran en Davos y en la que se reúnen
Mandatarios de naciones y representantes de la economía más emergente del
globo. Douglas pone a disposición a un buen número de estos altos Ejecutivos,
sus espaciosas y elegantes Limosinas o los Mercedes SClass.
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Para los que todavía no la vieron por
dentro: Interior de una de las limosinas
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Lo cierto y peculiar, es que un latinoamericano, jovial, audaz y con
sensatas ambiciones, haya incursionado en un negocio que es particularmente
complicado y reservado para gente determinada. Douglas está consiguiendo
hacerse un lugar en este difícil campo; y ello es lo que nos ha conducido a
dedicar este reportaje. En el espacio de tiempo que prestó a latino.ch, nos
desveló algunas de las circunstancias y razones por las que está entregado a
este negocio. “Desde muy pequeño me despertó esta afición, tanto así, que me
peleaba con mi abuela por que me pasaba el tiempo jugando con autos”, nos
cuenta entre risas y añoranzas.
Demandamos si las leyes suizas o los funcionarios correspondientes no son
reacios o prestan algún tipo de apoyo a las personas extranjeras que quieran
establecer pequeñas y medianas empresas en este país, “es un tanto
complicado, más para los extranjeros, porque desconocemos las leyes que
rigen para esto. No son reacios, sino receptores a aquellas personas que
quieren tener sus propios ingresos. Yo he tenido la suerte de recibir mucha
ayuda de gente suiza”. Hablando de ayudas, lanzamos la pregunta si en el
negocio hay apoyo familiar, “desde luego que sí, de mi señora esposa, en
primer lugar” contesta sin preámbulos. Su esposa Tanja, finlandesa, es uno
de los pilares donde Douglas se apoya para mantener y continuar al frente de
Limolux AG.
http://www.latino.ch/news_view.php?idnews=1109&sendpage=this&to_lang=D
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